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360 Opinión > lunes, 13 de agosto de 2012
Las pantaletas rojas de Jaime Bello León
 
 
 
Henrique Capriles Radonski desata en una buena parte del electorado femenino una especie de pasión desenfrenada que ha llevado a algunas féminas a lanzarle, a manera de premio, sus prendas íntimas. Sí, le han lanzado pantaletas, algunas de las cuales él ha atajado y ocultado con picardía y cierto pudor. Se ha dado el caso, en más de una ocasión, que la prenda en cuestión contiene un símbolo adicional, puesto que algunas damas le han hecho llegar pantaletas de color rojo.
En el comando del otro candidato se ha desatado la ira porque ven una traición difícil de calificar. Se preguntan qué clase se mujer se puede atrever a faltarle el respeto a ellos, los revolucionarios, lanzando por los aires esas prendas y, además, del color más sagrado.
Al psiquiatra se le ocurrió que lo mejor sería poner a las mujeres revolucionarias a hacer lo mismo y lanzarle al candidato comandante pantaletas de color rojo y con agregados como lentejuelas, encajes y calcomanías de Fidel, el Ché, Marx y Bolívar.
De inmediato, se dio la orden y las revolucionarias comenzaron a practicar para tener fuerza en los brazos y la puntería precisa y poder alcanzar a su candidato comandante cuando pase en el camión carroza; recordemos que él no camina como el joven candidato demócrata.
Por supuesto, aparecieron unas ministras proclamando que ellas tendrían que ser las primeras en la línea de lanzamiento; pero saltaron las Luisas y dijeron que los otros poderes tenían que tener preeminencia porque ellas han sido las más sacrificadas del proceso.
Así las cosas, el psiquiatra se lo comunicó a su paciente, el candidato comandante, quien sintió gran regocijo porque iba a recibir pantaletazos rojos a granel. Después de unos minutos, imaginándose su situación de triunfo, se le ocurrió una interrogante que le generó una angustia suprema: “¿y si no logro atajar siquiera alguna, no quedaré como un tonto?”. Para tranquilizarlo, su psiquiatra le aseguró que tendrían a unos soldados para lanzarle más de esas prendas hasta que él las logre atajar -de manera heroica- y capturen la toma perfecta que se transmitirá en cadena nacional porque esa es una imagen vital para la república y, por supuesto, en su caso, por tratarse de él, las féminas del poder electoral dirán que eso no es parte de la campaña sino un gesto de amor espontáneo y natural de las mujeres que lo aman y no se puede censurar.
Me temo que por la esquina de Bolero no han logrado interpretar bien lo que ya dicen las encuestas serias. Ni un súper pantaletazo lo salva.