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360 Sibarita > sábado, 05 de noviembre de 2011
El octavo Marqués de Cáceres habla de los vinos que llevan su nombre
 
 
 
Soy el Marqués de Cáceres de carne y hueso, dice el español Juan Noguera Merle. "Vine para mostrar que detrás de un ícono del vino existe una persona de carne y hueso, que es el Marqués de Cáceres, que en su día se unió a una bodega. Para mí es una satisfacción importante llevar una marca que está situada en 120 países", cuenta el valenciano que afirma sentir que llegar a Colombia ha sido como seguir en España, pero más lejos. "El motivo de venir es dar a conocer los vinos, explicarlos -dice-. Pero mucha gente se ha extrañado porque cree que el título de marqués ya no debe existir. Les contestó que soy el Marqués de Cáceres de carne y hueso".
 
¿Cómo fue la vinculación de su familia al mundo del vino?
Es algo reciente. Hablamos de una bodega de 40 años en una zona donde las hay centenarias. Mi padre le dio el nombre a la bodega fundada por Enrique Forner, en Rioja, en 1970.  Pero mi padre falleció. Por eso la he continuado yo y estoy orgulloso de ver que después de cuatro décadas haya una vinculación real con el mundo del vino.
 
Qué vinos de su bodega vino a presentar en Colombia
En Rioja estamos acostumbrados a hacer muchos vinos tintos tradicionales. Cuando empezamos, trajimos ideas nuevas. La primera fue sacarle el máximo partido a todas las viñas que se daban en la zona. Aquí, la gama de vinos que tenemos son el vinto tinto de crianza del 2007, un reserva del 2005 y un gran reserva del 2001.

 
Y desde el cambio de siglo, cuando enólogos y críticos empezaban a hablar de vinos de autor, El Marqués de Cáceres hizo un vino que se llama Gaudim, que en latín traduce placer de los sentidos y luego, otro vino que bautizamos MC, que puedes interpretar de dos maneras: una, las iniciales de Marqués de Cáceres, pero yo le digo: "Máxima calidad".

 
¿De estos vinos tiene algún preferido?

Depende de la circunstancia y del momento. Yo aconsejo, insinúo, pero no atosigo. Si me preguntan qué vino maridaría mejor con un plato, puedo decirte uno o dos de mi casa. Por ejemplo: si estamos en Bogotá y quieres un arroz, con esta temperatura tan fresca iría muy bien con un vino de crianza. Pero, si llevamos el mismo arroz a Cartagena de Indias, con una temperatura de 30 grados, probablemente te siente mejor el rosado. Yo te lo puedo insinuar, pero tú te tomas el que quieres. De pronto, te lo tomas con un vino dulce de postre. El cliente manda.

 
¿Tiene botellas consentidas de sus vinos?

No me da tiempo. Esto se va renovando de año a año. Cuando te estás enamorando de la cosecha del 2001, ya estás empezando a ver la del 2004. Te enamoras de un vino y crees que es el que más te gusta, pero desaparece y llega otro. No se hacen dos vinos iguales. La climatología cambia, el producto es distinto. Dos botellas de distintas cosechas podrán ser parecidas, pero no iguales, dependemos de la naturaleza.
 
¿Cuáles son los retos para la bodega?

Mantener mercados y estabilizarlos. Por circunstancias que conocemos, el mundo no está para ir innovando. Con conservar lo que tenemos y mejorarlo nos damos por satisfechos. Vamos a seguir trayendo vino, vamos a difundir la cultura del vino.

No le gusta la palabra 'catar'...

La palabra catar es muy seria, requiere gente con una preparación especial. Prefiero hablarle a la gente llanamente, en un lenguaje en que nos entendamos.

En una denominación de origen como Rioja, con un Consejo Regulador estricto sobre la forma de hacer el vino, ¿qué tanto margen de innovación existe?

Esto es como los restaurantes: cada uno tiene su cocinero. Cada uno puede comprar el mismo pescado en el mismo puesto del mercado y llevarlo a fogones idénticos y los platos no son iguales. Nosotros cambiamos mucho de barricas porque creemos que llega un punto en el que le han aportado al vino todo lo que podían, entonces se las vendemos a otras bodegas que las consideran útiles. Esa otra bodega no sacará un vino igual. Todos cumplimos la normativa, pero fíjate la cantidad de vinos distintos de Rioja.

 
¿Qué siente cuando dudan de la existencia del Marqués de Cáceres?
Entiendo que estoy en otro país. Sabéis que tenemos monarquía, y nosotros, simplemente, lo que tenemos es una parcela de la historia de España, en la que un antepasado se distinguió por algo. Estamos orgullosos de representar esa historia. Aquí hay placas de grandes compositores, médicos, pintores y los nietos de estos grandes estarán orgullosos de que hablemos de sus abuelos, aunque no sean marqueses sino pintores. Todos tenemos un pasado y hay que conservarlo, y aquel que se olvida de la historia puede ser reo de un gran desastre.

¿Existe un vino de sus sueños?


Uno bueno, del Marqués de Cáceres, claro.
Publicado el
5 de noviembre de 2011
Liliana Martínez Polo