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360 Sibarita > jueves, 22 de septiembre de 2011
Las chicas quieren diversión
 
 
 
La historia de Hollywood está plagada de damas que han hecho reír: desde la naive Doris Day hasta una noventosa y zarpada Whoopi Goldberg, pasando por Madeline Kahn, Diane Keaton, Bette Midler, Goldie Hawn, Lily Tomlin y la subvalorada Marilyn Monroe. Pero, en estos últimos años, los grandes blockbusters humorísticos se inclinaron hacia el universo masculino, con exitazos como Supercool, ¿Qué pasó ayer? y Todo un parto, por lo que se convirtió en un terreno un tanto inhóspito para la mujer graciosa, que quedó relegada al lugar de la comedia romántica.
Uno de los señalados como máximo responsable de esta tendencia es Judd Apatow, nuevo Midas del humor en cine, cuya productora viene marcando el paso gracias a la popularidad de sus películas (Virgen a los 40, Supercool, Anchorman: La leyenda de Ron Burgundy, Cómo sobrevivir a mi novia y la lista sigue). El “clan Apatow” se convirtió en la “banda” hilarante del momento y por él pasaron Steve Carell, Seth Rogen, Paul Rudd, Jason Segel y Jonah Hill, hoy todos entre los favoritos del público en los Estados Unidos y en buena parte del mundo. Fue, incluso, criticado por Katherine Heigl, protagonista de Ligeramente embarazada (uno de sus productos más exitosos), quien dijo que el filme era sexista y que las mujeres eran mostradas como arpías sin humor.
En esa misma película actuaba Kristen Wiig, una actriz conocida por el programa humorístico Saturday Night Live (de aquí en más, SNL ), que tenía bajo el brazo un guión escrito con su mejor amiga, Annie Mumolo: una comedia sobre dos amigas, una a punto de casarse y otra que siente que su vida tocó fondo. Esa comedia era Damas en guerra . La idea de ambas nunca fue hacer una película feminista, sino una en la que las protagonistas fueran mujeres, que puede sonar parecido pero no es lo mismo.
“No queríamos que fuera algo cursi y livianito, como el resto de filmes relacionados con casamientos, queríamos que fuera algo real”, explicó Mumola. Esa realidad está reflejada en los pasajes más serios de Damas en guerra , en los que se ve cómo el personaje de Wiig intenta lidiar con los problemas que se apilan en su vida (la quiebra de un local, la falta de pareja y el regreso obligado a la casa materna) mientras estos chocan con el nuevo mundo de la futura novia Lillian (Maya Rudolph, su ex compañera en SNL), a quien tiene que organizarle la despedida de soltera y varias cosas más.
“Sabía que si no hacía bien mi trabajo iba a estar arruinando una oportunidad tremenda para toda esta camada de actrices”, dijo el director Paul Feig a The New York Times . En una productora como la de Apatow, especializada en historias de hombres de entre veinte y treinta años, un filme con un afiche lleno de chicas vestidas de rosa era una movida un tanto jugada, pero el realizador/productor y su equipo confiaban en que si ellas iban al cine, pronto se correría la bola y ellos también llegarían.
Según contó Feig, el estudio era reticente a jugarse con un producto protagonizado por mujeres, ninguna de ellas consideradas “de primera línea”, y sólo lo consiguieron por la banca que tenían los éxitos de la factoría del “todopoderoso” Apatow.
En ese equilibrio de fuerzas entre Apatow y Wiig-Mumola hay mucho del secreto de Damas en guerra . Los tres sabían que si bien su película había comenzado a gestarse antes, tenían que tratar de evitar convertirse en la ¿Qué pasó ayer? (la exitosa comedia en la que tres hombres pierden al novio en una despedida de soltero) femenina y, a la vez, no caer en territorio cursi.
La pieza central en ese tire y afloje entre el realismo de las guionistas y el humor hiperbólico del productor fue la mesura de Feig como director: “No quería estar ahí diciéndole a las chicas cómo sentirían esto o aquello, así que sólo las fui incentivando para que enloquecieran todo lo que quisieran y se relajaran”.
Tanto es así que mucho de lo que se ve en pantalla, reconocen, fue improvisado por las propias actrices, que se manejaban con un “mapa emocional” de la escena que les brindaba una idea básica de lo que estaba pasando y cómo debía reaccionar el personaje. Así terminaron convergiendo los puntos fuertes de cada extremo de esta fuerza creativa: la sensibilidad de Wiig y Mumola con el grotesco casi espontáneo de Apatow Productions.
Desde el estreno internacional, su protagonista y guionista expresó sus deseos de que, de resultar exitosa, su obra ayudara a que llegaran a cartelera cada vez más películas lideradas por mujeres: “Me da mucha pena que un póster de película con seis chicas resulte tan raro, porque hay muchas mujeres graciosísimas, con un enorme talento, que merecen poder participar en cosas como ésta”, dijo. Y en el filme se nota. Además de Wiig y Rudolph, se destacan otras “damas de honor” hilarantes como Melissa McCarthy, Ellie Kemper, Wendi McLendon-Covey y la australiana Rose Byrne ( X-Men, primera generación ).
Damas en guerra tuvo un presupuesto de 32,5 millones de dólares y ya lleva recaudados casi 170 millones sólo en los Estados Unidos, así que todo indica que la talentosa Kristen puede dejar de preocuparse.