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360 Habitantes > viernes, 29 de marzo de 2019
La solidaridad es esencia de lo afirmativo venezolano Por Haiman El Troudi
 
 
 
Sin duda los momentos de crisis ponen a prueba el verdadero carácter del ser humano, y en Venezuela hemos podido comprobar una y otra vez, especialmente en los últimos días, la “madera” con la que están hechos los hijos de esta tierra. Y es que la solidaridad es un valor que siempre sale a relucir en aquellas circunstancias complejas que nos hacen pensar en el otro, circunstancias en las que queda en evidencia que ser solidario forma parte de lo afirmativo venezolano.
 
Desde los sectores más humildes del país, hasta empresas privadas, instituciones y centros de producción se han visto en los últimos días muestras palpables de la solidaridad, un valor con sello venezolano.
 
Un botellón de agua por acá, una regleta para cargar teléfonos por allá, comerciantes compartiendo alimentos perecederos con las comunidades para evitar que se dañaran. “Me pagas cuando funcione el punto”, se escuchó decir al dueño del abasto al fiarle alimentos a sus vecinos, ejemplos concretos de este concepto que se origina en la sociología y se vive en Venezuela.
 
¿Qué es ser solidarios?
 
 
Pero qué es la solidaridad y por qué es importante que aflore en situaciones extremas en las que los recursos están diezmados.
 
Los diccionarios definen la solidaridad como la adhesión o apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en circunstancias comprometidas o difíciles.
 
La solidaridad es tan importante que representa la base de muchos valores humanos, como el de la amistad, la familia, el compañerismo, la lealtad, el honor. Es un vínculo que permite a las personas sentirse unidas, un lazo entre el que brinda apoyo y el que lo recibe, que al final beneficia a ambos.
 
Es justamente en los momentos de crisis donde este valor juega un importante papel, pues permite que los grupos humanos unamos voluntades para distribuir los reducidos recursos entre los que más lo necesitan para superar juntos las situaciones de emergencia.
 
Y si bien es importante aplicar este valor, cuando una persona observa que algún ser cercano tiene algún problema, en el que su ayuda o compañía son un aporte para mejorar la situación, debemos también convertirlo en un movimiento nacional que nos permita superar juntos cualquier situación de crisis o reto que se nos presente en Venezuela.
 
Solidaridad condición humana
Etimológicamente la palabra solidaridad proviene del latin “solidus”. El concepto proviene de la ciencia que estudia la vida del hombre en sociedad, y destaca la unidad, el logro de una meta común.
 
La solidaridad es una condición del ser humano que complementa las actitudes sociales de un individuo, de forma que, cuando una persona es solidaria con los demás, mantiene una naturaleza social en el entorno en el que se desarrolla personalmente.
 
Y aunque cada persona es un individuo, con características y motivaciones únicas, al tiempo es un sujeto social, que vive en comunidad y que se define a sí mismo a partir de ese entorno, y como sujeto social requiere de la convivencia con otros para su pleno desarrollo.
 
No existe ser humano que pueda vivir únicamente como individuo, aislado de los demás, de hecho, el ser humano adquiere su condición humana a partir de su vínculo con otros.
 
Seamos solidarios, construyamos futuro
La solidaridad es esencia de lo afirmativo venezolano
La solidaridad nos conduce al desarrollo sustentable de los pueblos, por eso, es fundamental que sea empleada a favor de los beneficios que puede ofrecer a una determinada causa.
 
Es un valor aprendido por una gran influencia del entorno familiar y social junto al amor, la tolerancia, el respeto y la igualdad.
 
Venezuela es el territorio de todos los que vivimos en esta nación, donde desarrollamos nuestras capacidades y construimos nuestro futuro, un territorio que en tiempos de crisis reclama las mejores voluntades para imponerse a ellos y superarlos.
 
Es el momento de comenzar a aportar en este territorio común con pequeñas cosas como ayudar a cargar agua a ese vecino de tercera edad que no puede hacerlo, entretener a los niños de tu edificio o consejo comunal, compartir algo de comer con el que no tiene, cada quien según sus capacidades y recursos.
 
Sin diferenciación y,  menos aún, sin descalificación de ningún tipo, Venezuela, nuestro territorio común requiere hoy más que nunca del ejercicio de la solidaridad en nuestras familias, comunidades, áreas de trabajo, pues es la única manera de construir juntos el futuro que merecemos.