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360 Habitantes > martes, 30 de octubre de 2018
80 años de invasión marciana por Arnaldo Rojas
 
 
 
Este 30 de octubre, se cumplen 80 años de la famosa alocución radial de un joven Orson Welles, quien puso el mundo patas arriba al provocar el pánico entre miles de personas, convencidas de que EE.UU. estaba siendo invadida por un ejército de extraterrestres.
Orson Welles fue una de las grandes figuras del espectáculo no solo de EE.UU. sino a nivel mundial. Su película “El Ciudadano Kane”  (1941) es considerada  como la mejor de la historia por los críticos de cine. Pero su talento ya se había revelado espectacularmente con una iniciativa que hizo historia hace exactamente 80 años.
 
Tenía 23 años cuando dirigía un espacio radial en la CBS y la fuerte competencia lo condenaba a un raquítico auditorio. Si no aumentaba el número de oyentes. Su programa pronto saldría del aire. Entonces concibió una idea. El domingo 30 de octubre de 1938, a las ocho de la noche y luego de preparar todos los detalles, anunció que emitiría una versión de “La Guerra de los Mundos”, novela de H.G. Wells. Comenzó normalmente, pero de pronto, el programa fue interrumpido, por un avance de noticias urgente. Un periodista que transmitía desde exteriores hizo un desesperado anuncio. El corresponsal (siempre siguiendo el libreto de Welles) contó, agitado y confuso, que naves espaciales provenientes de Marte había descendido en Nueva Jersey y que sus ocupantes estaban atacando a la población. Se sucedieron varias interrupciones que fueron cubiertas con música y comentarios de Welles, desde el estudio, señalando que en cualquier momento seguirían informando, lo que dio mayor dramatismo a la transmisión. Muchas personas que escuchaban otras estaciones  se enteraron por teléfono o por sus vecinos de lo que estaba ocurriendo y se pasaron a la CBS. Mientras tanto, entraron los llamados de otros “periodistas” que daban a conocer que los marcianos habían invadido todo el territorio estadounidense y estaban aniquilando con rayos desconocidos y gases mortales a todo humano que encontraban.  El clima era terrible.
 
La gente comenzó a huir de sus casas y las calles de muchas ciudades se llenaron de personas presas de pánico. Welles continuaba con su relato cada vez más estremecedor. Llegó al punto de simular una entrevista con el presidente de EE.UU.  (un actor, por supuesto), el cual recomendaba calma y afirmaba que las fuerzas armadas se encontraban en alerta. Lo cierto, es que el ejército fue convocado urgentemente, sin saber dónde estaba aquel presunto enemigo. La transmisión finalizó con un locutor que decía emitir desde la terraza del Empire State y que  veía que Nueva York estaba en poder de los marcianos. Un grito de este hombre  y un corte abrupto del mensaje fueron el final. Al día siguiente, todos los diarios contaron lo que había ocurrido realmente. No hubo suicidas aterrados como contó luego la leyenda, pero sí mucho pánico. Le llovieron demandas a la CBS, pero no perdió ninguna. Orson Welles compareció ante las autoridades policiales. No pasó de un interrogatorio donde se evidenció que todo no era más que un show que la gente se tomó en serio. El número de oyentes aumentó y Welles pasó a la historia al saltarse los límites entre la ficción y la realidad. Fue uno de los primeros episodios que demostró el poder de sugestión de los medios masivos de comunicación.