RSS Facebook Twitter
Noticias de última hora
 
360 Habitantes > jueves, 02 de agosto de 2018
14 años sin El Capitán Centella y 2
 
 
 
Mi hermano, el poeta Álvaro Montero siempre será para mí un tema inagotable, pero -so pena que me manden a Monteavila como lo hizo Rómulo Rodríguez en El Nacional cuando me le aparecí a principitos de los 80, con 19 cuartillas de una entrevista con Rubén Blades-,  voy a escribir un poquito más, con la promesa que hasta aquí y ya, jajaja. Cuando se fue el artículo de mi correo, pensé, que tuve ciertos olvidos imperdonables, y Tito me dijo después, que me había quedado corto: Amanda y Daniela, sus amadas hijas, amiguísimas mías, Luisa Graterol que hizo aquel video formidable en ocasión del homenaje que le rendimos en Barquisimeto en 2014 y hasta su cuñado Carlos Eduardo López artífice de aquella jornada “políticamente inadecuada” para el pensamiento de Álvaro, como ocurrió este año, pero no fui requerido, pero bueno, Carlos Eduardo es de mis afectos, y para cerrar este brollo, debo decir que razón tenía, cuando una noche seguramente “rascao” me reclamó que yo me había erigido en compilador. Y revisando ahora encuentro en un pdf que aparezco compilador que nunca fui, porque lo fue él, y yo solo hice el prólogo.
La Librería Lea, galería también y más que ambas Centro Cultural Lea, también merece unas líneas más, era un hervidero de artistas fabulosos, poetas, pintores, músicos y teatreros pululaban como cronopios colgándose de las lámparas del Olympia de París en concierto de Louis Armstrong, contado por Cortazar. Era la propia ñangarada bella: Essau, El negrito Freddy, Fran López y Pichardo, con sus hermosas hermanas Magda y Rosensilvia, Espátula, Carlos Eduardo, Antonio Urdaneta, Gabriel Jiménez Emán, Ilsen, y las hermanas Livia y Rosángela Rodríguez, que incluían a Haydee Segura, la más bella mujer que haya conocido hombre alguno. Elisio Jiménez y Zárraga las llamaban “Las hermanas Karamazov” jajaja.
Pero lo que no podía faltar el cuento del titular: “Yo soy el Capitán Centella/ Ese es el patio de mi casa. El mar/ Ese es Celaje. Mi carruaje/ Vamos Celaje al encuentro de Dionisia/ Vamos Celaje. Ola arriba/ en la cresta encendida de la noche/.” Una historia que ocurrió en una playa de Douglas Bravo según me contaron, y por supuesto, Soto y Riera, que cuando inventamos el disco nos decían, “Alvalitro” Montero, “Tomaíto” Musset y “Rumberto” Márquez jajaja.