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360 Habitantes > viernes, 27 de julio de 2018
14 años sin El Capitán Centella
 
 
 
Son 14 largos en los que pasaron tantas cosas mi querido Capitán Centella, prologué tu libro que publicó la Casa de las letras con William Osuna al frente, presentamos tus poemas Álvaro Montero como 15 veces, y en todas William echó el mismo cuento de un señor enfluxadito como José Gregorio Hernández con tu sombrerito el 26 de julio de 2004, parado como un bendito frente a la tumba de Jorge Rodríguez y te mandaste un discurso con poema, 2 días antes de echarnos la tronco de vaina de irte de este mundo sin avisarnos y sin esperar la luna llena del 31.
Me veo llorando en el taxi que tomé con Dilcia, todavía se podía pagar un taxi a Barquisimeto, y veía la película de nuestras historias del teatro cabaret y el disco de Soto y Riera, en el Centro Cultural Lea que fundaste con Miriam por los 70, las cervezas en el bar de la esquina Jardín Zulia, que atendía El Catire; Puerto Viejo cerca de casa de tu otro gran amigo Tito Núñez, y ahora me siento como los versos que te dedicó en su poema-bar: “Desde una mecedora/ que al irse hacia atrás/ parece detenerse en la memoria”, y el otro gran bar La Cabaña, aquellos memorables bares de tu ciudad bella, o en El bar de las enanas, en la mía; o nuestras aventuras en Cuba y Dominicana.
Hoy quiero prometerte que trataré de rescatar un libro de artista que te hizo una gran amiga mía que habría deseado presentarte. Pero en realidad quiero preguntarte como es el más allá. ¿Se desplazan en silbos, como decía nuestro gran Chino Valera Mora? ¿Cómo se tira sin carne, cómo acaban las difuntas?, ¿es el deseo sublimado? ¿Y el bolero, uno lo piensa y suena en una rocola celestial? ¿Las nubes son bares? ¿Cómo se bebe y cómo se rasca un espíritu? Ayer estuve en Samanbaya celebrando los 84 de Daniel González y presumo que iré como él… Anda, cuéntame para ir dateado para cuando me toque en unos 20 años si acaso, jajaja.