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360 Habitantes > miércoles, 28 de febrero de 2018
Maduro vs Falcón en análisis de entorno de Néstor Francia
 
 
 
Cerrada la rueda de las postulaciones a las elecciones presidenciales, que sepamos se
han inscrito cinco candidatos. El candidato de la Patria, Nicolás Maduro; el candidato
de la derecha camuflada, Henry Falcón; el candidato del engaño evangélico, Javier
Bertucci; el candidato del ex chavismo renegado, Francisco Visconti; y el candidato del
ex chavismo burgués, Reinaldo Quijada.
Todos los candidatos de la oposición pretenden cabalgar sobre el descontento
social generado por las dificultades económicas. Es algo natural, algo inevitable. Lo que
habría que preguntarse es ¿qué proponen, además de negatividad y generalidades
inconsistentes? Todos hablan de “unión nacional”, como si la existencia de
contradicciones políticas fuese un invento de Maduro y no una consecuencia inevitable
de la lucha de clases y de las posiciones que se asumen frente a las agresiones del
imperialismo, en la vertiente mundial de la lucha de clases. Todos proponen un país
ideal, en el que seremos felices y nadaremos en la prosperidad, o volveremos a no se
sabe qué versión del chavismo “traicionado”. Ninguno explica con qué se comen sus
palabrerías, ninguno presenta un plan, como sí lo hace Nicolás Maduro, que propone el
Plan de la Patria actualizado.
La ausencia de propuestas opositoras es sintomática. Gobernar no es un juego, ni
un paseo bucólico, ni un día de playa. Es harto difícil, sobre todo si tienes que hacerlo
en medio de la más profunda crisis del capitalismo decadente y del ataque inclemente
del Imperio más criminal de la Historia. Los candidatos opositores lo que hacen es
agarrar las dificultades como pretexto para proponer un salto al vacío, entelequias sin
carne, irrealidad y promesas no sustentables.
Sin duda esta Revolución es defectuosa e imperfecta y en su seno no están todos
los que son ni son todos los que están. La existencia de corrientes y tendencias en el
chavismo, en general no declaradas, no puede ser negada. Eso forma parte de lo que los
marxistas clásicos, con tino, han llamado “contradicciones en el seno del pueblo”. Por
eso hay sectores chavistas, que se mantienen leales al pueblo, a la Revolución, a Chávez
y a Maduro, sin dejar de ser críticos. Botones de muestra son el PCV y Luis Britto
García. Pero sigue conservando la virtud de la coherencia, no es una colcha de retazos
como la MUD. Es un movimiento unido en torno a la dirección revolucionaria y en
torno al liderazgo de Nicolás Maduro, un proyecto de largo aliento, con una visión de la
sociedad y del mundo que se manifiesta en el pensamiento de Hugo Chávez.
En este último sentido cabe la pregunta: ¿Con quién gobernaría Henry Falcón?
Pues con sus aliados de la MUD, con quienes hoy llaman a la abstención y con quienes
han convocado a la violencia. Hoy los critica y se les distancia, mañana los recogería en
su hipotético gobierno. Claro que también tendría cuotas para el MAS, que tampoco es
tan buena pécora que se diga. Un gobierno de Falcón sería un gobierno de la derecha,
que tendría el apoyo del imperialismo y del poder financiero mundial, un gobierno
neoliberal al estilo de la socialdemocracia.
De todas formas, Falcón no va a ser un candidato fácil, pues está destinado a
convertirse en el candidato de la oposición. Los electores de la derecha se decantarán
por aquél que les abra la posibilidad real de derrotar al chavismo, por una simple
operación de economía del voto. Bertucci, Visconti y Quijada van a ser comparsas,
Falcón un rival. No se puede descartar, inclusive, que al final le adosen respaldo algunos
que hoy llaman a abstenerse, como AD, PJ y otros.
En realidad, un gobierno de Falcón sería el detonante de un caos, un saco de
gatos donde todos los derechistas querrían cobrar, que estaría en manos de
Fedecámaras, de Consecomercio, de Conindustria, un gobierno rehén de la burguesía.
Falcón se convierte además en el acicate para un mayor compromiso
revolucionario, para una campaña admirable, ya que no se trata solo de ganar, sino de
ganar de manera contundente para demostrarle al mundo de que está hecho el pueblo y
su vanguardia social revolucionaria y antiimperialista, el chavismo.
La inscripción de Falcón como candidato tiene además un beneficio colateral
para la Revolución: se va a reducir la abstención, ahora es más probable una
participación que supere el 60%, mayor que en la mayoría de las elecciones
presidenciales del continente.
Por otra parte, la candidatura de Falcón abre la posibilidad, como planteamos en
un Análisis anterior, del surgimiento de una nueva oposición, más dada a la Política con
P mayúscula e inclusive al diálogo político eficaz, por lo que podría terminar siendo
algo positivo para el país. Y para este ex chavista, de convertirse en el líder que tanto ha
estado esperando la base social opositora. Falta saber si de verdad calza los puntos para
llegar a ser ese referente